Combinaciones no tan buenas

El aparato digestivo forma siempre las enzimas (sustancias o agentes químicos que facilitan la digestión de los alimentos) adecuadas para la digestión de cada alimento. Cuando comemos pan, el jugo digestivo formado es el adecuado para el pan, y cuando comemos queso, el aparato digestivo «reconoce» este alimento formando otro jugo digestivo diferente y adecuado a su digestión. Cuando mezclamos los alimentos, especialmente en grandes cantidades, no hay un buen «reconocimiento» ni una formación adecuada de jugos digestivos, con la consecuente mala digestión y la fermentación y putrefacción de la comida.
Para evitar problemas se aconseja una comida sencilla, sin muchas mezclas. Es mejor comer un poco más de lo mismo que añadir otros platos diferentes que traben la digestión.
Es recomendable comer lo que nos alimenta sin muchas mezclas. Al mismo tiempo podemos comer lo mismo en forma más compatible, teniendo en cuenta que algunas mezclas son más recomendables que otras. Estamos hablando de asociaciones de alimentos, de combinaciones correctas o compatibilidad de alimentos que faciliten la digestión de lo ingerido.
Algunas de las combinaciones que no son tan recomendables son las siguientes:
*Combinación ácido con almidón
El almidón se digiere por una enzima secretada en las glándulas salivares, la ptialina o amilasa salivar. El contacto con cualquier sustancia ácida impide la acción de esta sustancia. Cuando acompañamos los alimentos ricos en almidón con una sustancia ácida no comienzan a digerirse bien en la boca. A pesar de todo continúa su digestión en el duodeno (primera porción de intestino delgado), bajo la acción de los jugos del páncreas. Pero cuando no se digiere en condiciones en los primeros tramos, difícilmente tendrá lugar su correcta digestión en los siguientes, y al cuerpo le resulta un gasto de energía extra. Cuanto más perfecto sea el trabajo en la boca más aliviado el trabajo del páncreas y mucho mejor será la digestión del almidón. Por ello no se aconseja unir en la misma comida almidones (papas, pan, arroz y otros cereales) con fruta ácida, vinagre, tomate frito.
*Almidón con proteína
El investigador Chittenden demostró que el ácido clorhídrico libre, en un porcentaje de tan sólo el 0,003 % es suficiente para suspender la acción de la ptialina o amilasa salivar sobre el almidón, y que un ligero aumento de esa acidez no sólo detiene esa acción sino que destruye la enzima.
Los alimentos ricos en proteínas son digeridos por la pepsina del estómago pero esta reacción sólo puede llevarse a cabo en presencia de un medio ácido que es proporcionado por el ácido clorhídrico. Las condiciones de acidez requeridas para la digestión de las proteínas son las que impiden la acción de la saliva sobre los almidones. No siempre el jugo gástrico es ácido ya que cuando comemos los almidones solos o acompañados de verduras o grasas, y ésta es la mejor manera de comerlos, el jugo formado en el estómago es alcalino. En esas condiciones la ptialina o amilasa salivar trabaja de forma óptima en la digestión de los almidones.
Las proteínas requieren un medio ácido para su digestión, mientras que los almidones, por el contrario, lo necesitan alcalino. Si comemos un alimento proteico (carne, pescado, huevo y queso, en especial) con un almidón (los de más difícil digestión son los cereales), se vierte enseguida un jugo gástrico para digerir la proteína, y debido a esa acidez la digestión del almidón queda inhibida de forma inmediata, la ptialina no puede actuar y surge la mala digestión.
*Almidón con azúcares
Cuando tomamos azúcares solos, pasan rápidamente del estómago al intestino. Si los tomamos con otros alimentos, permanecen en el estómago por algún tiempo, hasta que se completa la digestión del resto de los alimentos. Como los azúcares tienden a fermentar muy rápidamente en las condiciones de calor y humedad que existen en el estómago, ese tipo de espera casi garantiza su fermentación.
Se ha comprobado además que al ingerir azúcar con almidón se obstaculiza infaliblemente la digestión de este último. Algo similar ocurre con la COMBINACIÓN PROTEÍNA CON AZÚCARES. El azúcar fermenta con facilidad esperando que las proteínas se digieran en el estómago y además frenan la formación de los jugos gástricos y la actividad del estómago.
*Grasa con proteína
El profesor Mc. Leod dice: «Se ha demostrado que la grasa ejerce una marcada influencia inhibiendo la secreción del jugo gástrico. La presencia de grasa en los alimentos disminuye la secreción gástrica y frena la digestión de las proteínas. Las carnes grasas son de muy difícil digestión».
Los alimentos como la mantequilla, la nata, los aceites y las salsas con mucha grasa no deberían ser consumidas junto con frutos secos (nueces, avellanas, almendras), quesos, huevos, carne y pescado.
Sin embargo, las verduras en abundancia, especialmente crudas contrarrestan los efectos negativos de la grasa.
Fuente de información:
Bizkarra Maizteg K. La combinación de los alimentos. Zuhaizpe Centro de salud vital






















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